Sep 2, 2010
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Lo que Radiohead te da, la industria te lo quita

Escrito por: José Mendiola

El álbum In Rainbows de Radiohead ha marcado un antes y un después en la historia de la distribución de música, y no sólo por su calidad. En el 2007, el grupo decidió iniciar la comercialización del disco bajo un novedoso esquema. Lo colgaron de Internet para que cualquiera que quisiera se lo descargara, abonando la voluntad. Mucha gente prefirió bajarse el disco gratis, pero quien más y quien menos acabó pagando algo por la descarga.

El modelo de negocio fue todo un éxito. Los miembros del grupo comprobaron con sorpresa que, bajo ese esquema de pago voluntarioIn Rainbows había logrado una de recaudación millonaria. De hecho, obtuvieron mucho más dinero en línea que entre todos los demás álbumes anteriores publicados en digital. El negocio resultaba aún más ventajoso desde el momento en que no tenían que repartir el pastel con discográficas, tiendas ni distribuidores.

Cuando las descargas empezaron a disminuir, cesaron en la distribución mediante pago voluntario, y llegaron a un acuerdo con su discográfica habitual, EMI, para que iniciara la comercialización del disco en soporte físico. De nuevo, fue un negocio redondo. Muchos de los usuarios que se habían bajado el álbum en formato digital y que habían pagado por él, además querían atesorar una copia en disco del mismo. Toda una lección para la industria.

Este verano ese mismo disco de Radiohead vuelve a ser noticia, como muestra de la tozudez y de las tortuosas tácticas de la industria de la música. Centenares de usuarios de redes de intercambio de archivos (P2P) que estaban compartiendo el álbum In Rainbows de Radiohead, han recibido cartas de la RIAA y de la IFPI (asociaciones que representan a las discográficas, estadounidense la primera e internacional la segunda), amenazándoles con tomar medidas legales si continúan compartiendo el álbum en la red.

Es la táctica de terror habitual de las discográficas en Estados Unidos. Abogados sin escrúpulos contratan hackers y piratas para conseguir las direcciones IP de internautas que comparten ficheros multimedia, y a continuación les envían cartas exigiéndoles que cesen la actividad, y después, otras misivas donde les exigen determinadas cantidades económicas como compensación, a cambio de no entablar un juicio en Estados Unidos que puede acabar teniendo consecuencias catastróficas.

Tanto la RIAA (Recording Industry Association of America) como la IFPI (International Federation of the Phonographic Industry) afirman estar defendiendo los intereses del grupo Radiohead, así como los de la discográfica EMI, y esto plantea un interesante problema. ¿Cómo pueden estar defendiendo los intereses del grupo Radiohead cuando de todos es conocido que son defensores a ultranza de las redes de intercambio de archivos?

De hecho, junto con artistas de otros grupos como TravisBlurMarillion oPink Floyd, y músicos de renombre como Annie LennoxRobbie Williams, forman parte de Featured Artist Coalition (FAC). Es un grupo de presión creado para conseguir que los artistas tengan mayor poder de decisión sobre su propia obra, y que además reciban mayor porcentaje sobre los beneficios procedentes de las nuevas formas de explotación. También están a favor de la difusión de música en las redes P2P. De hecho, hace un par de meses, declararon en un juicio contra la RIAA y a favor de un joven internauta que intercambiaba archivos del grupo.

Guerra sorda entre músicos y discográficas

Por otro lado, ni la RIAA ni la IFPI han aclarado qué están defendiendo. Al fin y al cabo, los miembros de Radiohead, al parecer, se reservaron el derecho a la difusión digital del álbum. Muchos de los internautas acusados de piratería afirman que ellos están compartiendo el álbum digital que el grupo distribuyó en 2007 bajo la fórmula de “pague lo que quiera”, y no una copia digitalizada del disco que posteriormente pondría en la calle la discográfica EMI.

En el fondo de todo este asunto subayace una guerra sorda entre músicos y discográficas por mantener el control sobre el producto. Desde hace meses, las discográficas están negociando con portales y tiendas de Internet para comercializar en forma digital sus catálogos musicales, y los músicos reclaman que se cuente con ellos a la hora de establecer estos nuevos contratos. Por otro lado, el tradicional porcentaje ocho o diez por ciento de los ingresos ya no es suficiente cuando se comercializa la música en línea.En el universo digital la discográfica casi no soporta ningún gasto: no fabrica discos, no los transporta, y no los almacena. Su misión consiste en entregar a las tiendas en línea a una simple copia de una canción o de un álbum, y poner la bandeja para recibir el dinero, y de ese dinero los artistas quieren más.

Fuente: www.elconfidencial.com

Noé Pacheco


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